Eso de herejía me recuerda a tiempos oscuros
El pasado miércoles, 11 de noviembre, la jerarquía eclesiástica volvió a entrometerse al manifestar que apoyar ley del aborto es Herejía, pecado mortal, contrasentido, barbarie moral Estas lindezas fueron pronunciadas por el portavoz de los obispos, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, para ejercer más presión sobre los parlamentarios católicos que piensan respaldar la ampliación de la ley del aborto planteada por los socialistas. También advirtió a futuros votantes. "Quien apoye, vote o promueva esa ley está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión", dijo este obispo auxiliar del cardenal Antonio María Rouco y secretario general de la Conferencia Episcopal.
Que los curas hablen de herejía, me parece más propio de la tan oscura época de la inquisición, donde se mandaba a la hoguera a los que eran acusados de herejía. Imagino que ahora no se atreven a ir tan lejos, seguramente a consecuencia de pretender preservar el medio ambiente.
Más tarde, avanzaría en la execración. "Quitar la vida a un ser humano es contradictorio con la fe católica. Quien contribuya a ello está en la herejía y, por tanto, excomulgado". Por si quedase alguna duda sobre los aludidos, el prelado proclamó que esa doctrina episcopal "vale para todos los católicos, estén en el partido que estén y por encima de lo que les diga su partido". Pronunciarse en ese sentido, denota una clara intromisión con finalidad de no acatar las leyes vigentes. Al parecer no se han enterado de que aunque les duela, los parlamentarios son los representantes de los ciudadanos y no de la iglesia. Los curas tienen que asimilar que al morir Franco, también murieron sus nefastos privilegios, y por ello las instituciones del estado no están sujetas a los caprichos de la jerarquía religiosa.
El portavoz episcopal se extendió en su argumentación haciendo referencia a una supuesta historia de la despenalización del aborto en Europa, desde la ley Lenin en Rusia, de 18 de noviembre de 1920, a las normas aprobadas en 1933 por los nazis en Alemania, que promovieron el aborto para los no arios. Y el prelado añadió que esos fueron, los precedentes que secundaron décadas después las grandes democracias occidentales.
No me he molestado en contrastar la veracidad de la lección de historia, de hecho me es indiferente si los nazis tuvieron ese acierto, siempre cuando no fuera una medida de vulneración de derechos humanos, y con respecto a Lenin, pues que de ser verídico, lo aplaudo, al demostrar una gran visión de cómo afrontar la cuestión. Obviamente al decir que eso fueron los precedentes en los que se han basado las democracias occidentales, denota claramente el menosprecio que siente por las democracias occidentales, seguramente añoran los tiempos en que las autoridades gobernaban en convivencia con la iglesia.
Si los curas tienen tantas inquietudes políticas, pues que sean consecuentes, que formen una formación política y se presenten a las elecciones. No es admisible que no asuman las responsabilidades, que se dejen de esconderse en el púlpito, basta ya de lanzar la piedra y esconder el brazo, que no sigan manipulando.
Los curas no tienen legitimación alguna para imponer sus tesis a aquellos ciudadanos que no se sienten vinculados a lo que representa la iglesia.
